viernes, 29 de noviembre de 2013

Tiempo de signos. Prefacios a los estudios Ducassianos por Franklin Rosemont.


Franklin Rosemont

Nacido en Chicago (Estados Unidos de América, 1943 - 12 de abril 2009). Surrealista desde 1962, el año en que se encuentra y conoce a Eugenio Granell y C. Tarnaud en Nueva York, se encuentra a sí mismo con Breton y sus amigos en el grupo de París, al que visitó en 1966 durante varios meses. Ese mismo año, Franklin y su esposa Penélope, formaron en Chicago un grupo organizado  de surrealistas en Estados Unidos, a los que se une más tarde Lamantia y Ph. G. Kamrowsky (veteranos de la revista VVV), y los poetas y pintores, tales como P. Young Garon, J. Jablonski, J. Koslofsky, J. K. Bogartte y muchos otros. Creando extensiones en otras ciudades estadounidenses como San Francisco y dando el apoyo a otros grupos internacionales. En 1978 fundó la revista “Arsenal” que recibe  la mayoría de la colaboración desde el extranjero. El grupo llegó a ser muy activao a través de su revista y publicó más de cien de los manifiestos y otras declaraciones públicas solidarias, así como exposiciones y decenas de libros (Cisne Negro Press, ediciones Charles H. Kerr, de la Universidad de Texas, etc.) Siendo una revista muy activa en 1976, F. Rosemont organiza ese año la sede de la Exposición Internacional Surrealista titulada Marvellous Freedom – Vigilance of Desire  que reúne a 150 participantes en representación de 31 países, un panorama sin precedentes del surrealismo vivo. Rosemont es también un activista político, e incluso con su grupo de amigos de Chicago, desempeñaron un papel clave en la organización de manifestaciones contra el racismo, el antisemitismo y el neonazismo (especialmente virulenta en la región de América). Es gracias a su acción, de acuerdo a G. Ducornet, que el surrealismo en los EE.UU. encontró sus exigencias morales y políticas de largo alcance, y un lugar destacado en la renovación del pensamiento revolucionario. Colaboró en la “Surrealist Insurrection », l'Archibras, Bul. Enlace Surréaliste, Phases, Infosurr, etc .... Sus diseños, con contornos bien definidos, en tinta negra son simbólicos, ornamentales y neo-primitivo, no exentas de humor y sentido de la provocación. Fallece en Chicago un día 12 de Abril del 2009.



Tiempo de Signos
Prefacio a los estudios Ducassianos.


La crítica de Lautréamont  no es sólo profética sino axiomática. Para vivir peligrosamente uno debe pensar peligrosamente -- si no, uno no puede dejar de sufrir la asimilación inevitable, el porvenir patético de detectives privados, y aventureros profesionales: tarde o temprano se rompe la fachada, y  la energía desnuda triunfa, otra voz se silencia y el espectáculo de la civilización continúa según sus propias ilusiones mecanizadas.

Egotismo científico, superstición religiosa, hipocresía académica, pretensión literaria, todos los filisteos de la mente.

Es la lucha desesperada por la liberación la que une a Lautréamont a la comunidad de París, al surrealismo, a la revolución húngara de 1956 y a las insurrecciones que resuenan en todo el mundo.

Los historiadores literarios verán a Lautréamont, con la exageración absurda e ingenua en cuanto a sus influencias, como " un producto de su tiempo" o alguna    otra cierta evasión, escapándoseles el punto y situándolo cronológicamente, ideológicamente, literario y geográficamente entre los meridianos de sus propias incomprensiones. Nos aburrirán con la cháchara ociosa relacionando ×"Les Chants de Maldoror×" a Maturin, Young, Proudhon, Darwin, Marx, Byron, el ocultismo, el romanticismo, la revolución proletaria, y el pensamiento científico. Todos estos estudios son en si interesantes,  pero es importante observar que el propósito principal de estos críticos es degradar a   Lautréamont, para excluirlo, para clasificarlo como poeta menor, una curiosidad, situarlo en las franjas de una evolución ×"esencial" y rechazarlo de este modo prácticamente del todo. Es precisamente esta inaceptable "inaceptabilidad"  en Lautréamont lo que me atrajo inicialmente. 

Lejos de las evasiones siderales de la vida cotidiana, de los pequeños sí  o no,   los imperdonables quizás, lejos de todas las piedras en los callejones de la realidad imaginada (tan empobrecida en comparación a la imaginación desenvuelta), en las verdaderas fronteras del sentido humano, más allá de los tensos sedales, de la en demasía adulada facultad de razonar: ese anzuelo sin carnada -- hay guarniciones lejanas de libertad.

Surrealidad: antes la provincia exclusiva de poetas, "visionarios", usuarios de drogas, lunáticos; es la ambición de los surrealistas  tomársela y hacerla accesible a cada uno. Surrealismo no es un "místico de   otra parte", separado, idealista a partir de la vida real: aquí, ahora, está aguardando el descubrimiento. "La revolución en la consciencia." Los portales de la percepción. El surrealismo insiste combativo, agresivamente en liberar esta surrealidad de los velos de la estrecha ilusión realista. Rechaza automáticamente las realidades limitadas del arte, literatura, filosofía, religión, política, ciencia.

Surrealismo es una percepción que consiste en una dislocación sistemática de la realidad inmediata. Todo debe ser derrocado. Todo lo que no  exalta debe ser quemado.

Cansado de las pequeñas angustias de ciempiés intelectuales, siempre en  movimiento pero nunca consiguiendo llegar a ningún lugar, aburrido de los pseudo-vertiginosos amagos de litterateurs con ojos de linóleo y púlpitos en sus corazones, sirenas de niebla en sus cerebros.

Hay por lo menos calles que todavía mantienen   una gran promesa, aunque los planificadores de la ciudad están formulando rápidamente   un plan de  obliteración, incluso para este último refugio de la esperanza. Si es una gran desesperación la que pesa sobre nosotros, es en parte porque   estamos hastiados   de las pequeñas desesperaciones que se han sostenido en  el trono por tan largo tiempo y que carecen de significado alguno.

Las cubiertas de demasiados   libros parecen ser poco más que cubiertas acomodando el vacío de sus páginas, a pesar de las oraciones, las palabras, las letras. Es necesario  "filosofar con el martillo" (Nietzsche), haber terminado con todas las hipocresías oficiales desde la superficie hasta el cuesco. En las ruinas esclarecedoras que remite a nuestra eminentemente elegante y justificable ira, no es demasiado lejano en la distancia que se  abre antes nuestros ojos un bosque de maravillas. Es allí donde aprendemos, por primera vez, y con un entusiasmo que no conoce límites, "los secretos del arte surrealista mágico", de la guerra de guerrillas a la alquimia, de la revelación del peyote al humor negro. El cruce de cierta calle se convirtió en el paraíso.

Las ruedas del mar están en el corazón de nuestras matemáticas: la imaginación, reclamando su derecho propio, nuestra poesía: el otro lado del espejo -- ¡qué insignificante es nuestra ×"realidad×"! (esto es, lo que todos llaman realidad). Los revolucionarios no pueden tener miedo de sus sueños: el inconsciente es el lugar de reunión más verdadero de la colectividad: como Freud explicó. El inconsciente que tiende a lo poético y a lo mítico es manipulado, refrenado, y controlado por las sociedades que no son libres: sus productos se pervierten en religiones, dogmas, leyes e inhibiciones.

Para cada ojo que ve hay muchas cosas a ver, sin mencionar las muchas cosas no vistas --- aún. Si cada cruce de la mente es igualmente peligroso de transitar, está claro que evadir lo invivible significa reclamar lo no-visto, o, en términos más sencillos, ver por primera vez (esta visión que mantiene las posibilidades salvajes de convertir nuestros sueños en realidad; el ojo que lleva a la acción, igualmente actúa.)

Franklin Rosemont




sábado, 12 de octubre de 2013

Ensayo por Michael Löwy incluido en el catálogo "El umbral secreto" con motivo de la exposición de encuentro internacional de surrealismo actual.



                                     Reflexiones metodológicas a partir de Walter Benjamin
El punto de vista de los vencidos en la historia de América Latina

Michael Löwy

Revista A l´encontre (Suiza)

Traducción de Faustino Eguberri para Correspondencia de Prensa

Estamos acostumbrados a clasificar las diferentes filosofías de la historia según su carácter progresista o conservador, revolucionario o nostálgico del pasado. Walter Benjamin escapa a estas clasificaciones. Es un crítico revolucionario de la filosofía del progreso, un romántico adversario del conservadurismo, un nostálgico del pasado que sueña con el futuro, un materialista fascinado por la teología. Es, en el sentido estricto de la palabra, inclasificable. Se reclamaba, desde 1924, del materialismo histórico, pero su lectura de Marx, alimentada de romanticismo alemán y de mesianismo judío, era completamente heterodoxa. La formulación más sorprendente y radical de la nueva filosofía de la historia de Walter Benjamin se encuentra sin duda en las tesis Sobre el concepto de la historia –redactadas, como se sabe, en 1940, poco antes de su suicidio en Port Bou, último recurso para escapar de la Gestapo. Se trata, me parece, de uno de los documentos más importantes del pensamiento crítico desde las Tesis sobre Feuerbach de Marx (1845). La exigencia fundamental de Benjamin en este documento, es escribir la historia "a contrapelo", es decir, desde el punto de vista de los vencidos –contra la tradición conformista del historicismo alemán cuyos partidarios entran siempre "en empatía con el vencedor" (Tesis VII, W. Benjamin , 2000, p. 432). Va de sí que la palabra "vencedor" no hace referencia, para Benjamin, a las batallas o a las guerras habituales, sino a la guerra de las clases en la que uno de los campos, la clase dirigente, "no ha acabado de triunfar" (Tesis VII) sobre los oprimidos –desde Espartaco, el gladiador rebelde, hasta el grupo Spartacus de Rosa Luxemburg, y desde el imperium romano hasta el Tertium Imperium hitleriano.

El historicismo se identifica enfáticamente (Einfühlung) con las clases dominantes. Ve la historia como una sucesión gloriosa de altos hechos políticos y militares. Haciendo el elogio de los poderosos y rindiéndoles homenaje, les confiere el estatus de herederos de la historia pasada. En otros términos, participa –como esos personajes que elevan la corona de laurel encima de la cabeza del vencedor- en "el cortejo triunfal en el que los dueños de hoy andan sobre los cuerpos de los vencidos" (Tesis VII). El botín que se lleva en este cortejo es lo que se llama "los bienes culturales". No hay que olvidar, subraya Benjamin, el origen de estos bienes: "cada testimonio de cultura es al mismo tiempo un testimonio de barbarie". (Tesis VII). Así las pirámides de Egipto, construidas por los esclavos hebreos, o el Palacio de Cortés en Cuernavaca, por los indios sometidos.

La crítica que Benjamin formula contra el historicismo se inspira en la filosofía marxista de la historia, pero tiene también un origen nietzschiano. En una de sus obras de juventud, De la utilidad y de lo inconveniente de la historia (citada en la Tesis XII), Nietzsche ridiculiza "la admiración desnuda del éxito" de los historicistas, su "idolatría por lo factual" (Götzerdienste des Tatsächlichen) y su tendencia a inclinarse ante la "potencia de la historia". Puesto que el Diablo es el dueño del éxito y del progreso, la verdadera virtud consiste en levantarse contra la tiranía de la realidad y nadar contra la corriente histórica (Nietzsche, 1982, pp 81,82,96).

Existe un vínculo evidente entre este panfleto nietzschiano y la exhortación de Benjamin a escribir la historia gegen den Strich. Pero las diferencias no son menos importantes: mientras la crítica de Nietzsche contra el historicismo se hace en nombre de la "Vida" o del "Individuo heroico", la de Benjamin habla en nombre de los vencidos. En tanto que marxista, este último se sitúa en las antípodas del elitismo aristocrático del primero y elige identificarse con los "parias de la tierra", los que están tendidos bajo las ruedas de los majestuosos y magníficos carros llamados Civilización y Progreso.

Las luchas de liberación del presente, insiste Benjamin (Tesis XII) se inspiran en el sacrificio de las generaciones vencidas, en la memoria de los mártires del pasado. Traduciendo esto en términos de la historia moderna de América Latina: la memoria de Cuhahutemoc, Tupac Amaru, Zumbi dos Palmares, José Marti, Emiliano Zapata, Augusto Sandino, Farabundo Marti... La propuesta de Benjamin sugiere un nuevo método, un nuevo enfoque, una perspectiva "por abajo", que pueda aplicarse en todos los campos de la ciencia social: la historia, la antropología, la ciencia política.

Benjamín se ocupó muy poco de la historia de América Latina. Sin embargo, se encuentra una impresionante crítica de la Conquista ibérica en un texto muy corto pero extremadamente interesante, que ha sido completamente olvidado por los críticos y los especialistas de su obra: la reseña que publicó en 1929 sobre la obra de Marcel Brion a propósito de Bartolomé de Las Casas, el célebre obispo que había asumido, en México, la defensa de los indios. Se trata del libro de Marcel Brion, Bartolomé de Las Casas. "Père des Indiens", Paris, Plon 1928, y la reseña de Benjamin apareció en la revista alemana Die Literarische Welt, el 21 de junio de 1929. La Conquista, este primer capítulo de la historia colonial europea, escribe Benjamin, "transformó el mundo recientemente conquistado en una cámara de torturas". Las acciones de la "soldadesca hispánica" crearon una nueva configuración del espíritu (Geistesverfassung) "que no puede representarse sin horror (Grauen)". Como toda colonización, la del nuevo continente tenía sus razones económicas –los inmensos tesoros de oro y plata de las Américas- pero los teólogos oficiales intentaron justificarla con argumentos jurídico-religiosos: "América es un bien sin propietarios; la sumisión es una condición de la misión; intervenir contra los sacrificios humanos de los mexicanos es un deber cristiano". Bartolomé de Las Casas, "un combatiente heroico en la más expuesta de las posiciones", luchó por la causa de los pueblos indígenas, enfrentándose, en la célebre querella de Valladolid (1550), al cronista y cortesano Sepúlveda, "el teórico de la razón de estado"; finalmente logró obtener del rey de España la abolición de la esclavitud y de la "encomienda" (forma de servidumbre)- medidas que no fueron nunca efectivamente aplicadas en las Américas. Observamos aquí, subraya Benjamin, una dialéctica histórica en el campo de la moral: "en nombre del cristianismo un cura se opone a las atrocidades (Greuel) que son cometidas en nombre del catolicismo" –de la misma forma en que otro cura, Sahagun, salvó en su obra la herencia india destruida bajo el padrinazgo del catolicismo (W. Benjamin, 1980, pp. 180-181). Incluso si no se trata más que de una pequeña reseña, el texto de Benjamin es una fascinante aplicación de su método –interpretar la historia desde el punto de vista de los vencidos, utilizando el materialismo histórico- al pasado de América Latina. Notable también es su observación sobre la dialéctica cultural del catolicismo, casi una intuición de la futura teología de la liberación….

1492-1992

Un reciente ejemplo latinoamericano permite ilustrar el significado de la exigencia metodológica de "cepillar la historia a contrapelo": las celebraciones del Quinto Centenario del "Descubrimiento de América" por Cristóbal Colón (1492-1992). Las festividades político-culturales organizadas por los estados, las iglesias o a iniciativa privada son manifestaciones típicas de lo que Benjamin llamaba la empatía con los vencedores –aquí los Conquistadores del siglo XVI- una Einfühlung que beneficia invariablemente a los poderosos de hoy: las élites financieras y políticas, locales y multinacionales, que han heredado el poder de los antiguos colonizadores ibéricos.

Escribir la historia "a contrapelo" –otra expresión que utiliza Benjamin- significa rechazar toda identificación afectiva con los héroes oficiales del Quinto Centenario: los conquistadores y misioneros, las potencias europeas que pretenden haber aportado "religión, cultura y civilización a los indios salvajes". Esto implica también considerar cada monumento de la cultura colonial –por ejemplo las soberbias catedrales de México o de Lima – también como documentos de barbarie (Tesis VII "Sobre el concepto de la historia"), es decir, como productos de la guerra, de la conquista, de la opresión, de la intolerancia. Durante siglos, la historia "oficial" del Descubrimiento, de la Conquista y de la Evangelización –con todas las mayúsculas- ha sido no solo hegemónica, sino prácticamente la única en la escena política y cultural. Incluso entre los primeros socialistas latinoamericanos, como el argentino Juan B.Justo, encontramos al comienzo del siglo XX una celebración incondicional de las guerras de conquista de los "civilizados" contra los pueblos indígenas "salvajes": "con un esfuerzo militar que no compromete ni la vida ni el desarrollo de la masa del pueblo superior, estas guerras abren a la civilización territorios inmensos. ¿Puede reprocharse a los europeos su penetración en África porque va acompañada de crueldades? (…). ¿Vamos a reprocharnos haber quitado a los caciques indios el control de la Pampa?". Justo concluye su análisis dibujando una grandiosa perspectiva de futuro: "Una vez suprimidos (sic) o sometidos los pueblos salvajes y bárbaros e integrados todos los hombres a lo que llamamos hoy civilización, el mundo estará más cercano a la unidad y la paz, lo que se traducirá por una mayor uniformidad del progreso" (Juan B. Justo, 1969, p. 136).

Solo con la Revolución mexicana de 1911 esta visión evolucionista, eurocéntrica y colonialista comenzó a ser contestada. Se pueden considerar los frescos de Diego Rivera en el Palacio de Cortés (1930) en Cuernavaca como el signo de un verdadero giro en la historia de la cultura latinoamericana, por su desmitificación iconoclasta del Conquistador y por la simpatía del artista por los guerreros indígenas que intentaban resistir a los invasores hispánicos. Se puede encontrar, en la misma época, el equivalente historiográfico de esta obra de arte en los escritos del marxista peruano José Carlos Mariategui –un autor que, por su marxismo romántico, su pasión por el surrealismo y su interés por la obra de Georges Sorel, tiene mucho en común con Walter Benjamin. En su libro más conocido, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), Mariategui se refiere a la sociedad indígena precolombiana como una especie de "comunismo inca", una organización colectivista de la producción que aseguraba a las comunidades indígenas un cierto bienestar material. Sin embargo, "los conquistadores españoles destruyeron, sin poder naturalmente reemplazarla, esta formidable máquina de producción". En otros términos: "la destrucción de esta economía –y por consiguiente de la cultura que se nutría de su savia - es una de las responsabilidades menos discutibles de la colonización. (…). El régimen colonial desorganizó y liquidó la economía agraria inca, sin sustituirla por otra más rentable". Lejos de aportar a las Américas la civilización y el progreso, "España nos aportó la Edad Media, la Inquisición, la feudalidad, etc. Nos aportó también la Contra Reforma: espíritu reaccionario, método jesuítico, casuística escolástica". Para Mariategui, el socialismo del futuro en América Latina deberá ser un socialismo indo-americano, inspirado en las raíces indígenas del continente, aún presentes en las comunidades campesinas y la memoria popular (J.C.Mariategui, 1976, pp. 13,53-55).

Medio siglo más tarde, Las venas abiertas de América Latina (1981), la célebre obra de uno de los más grandes ensayistas vivos del continente, el uruguayo Eduardo Galeano, traza, en una poderosa síntesis, el acta de acusación de la colonización ibérica y de la explotación imperial, desde el punto de vista de sus víctimas: los indígenas, los esclavos negros, los mestizos. Benjamin hablaba del "cortejo triunfal" de los señores y amos, vencedores de la historia (Tesis VII "Sobre el concepto de la historia"). Galeano describe también esta continuidad en la cadena histórica de la dominación: en la historia del pillaje de América Latina, "los conquistadores sobre sus carabelas se parecen a los tecnócratas en jets, Hernán Cortés a los marines norteamericanos, los corregidores del reino a las misiones del Fondo Monetario Internacional, los dividendos de los traficantes de esclavos a las ganancias de la General Motors". En el curso del debate sobre el Quinto Centenario, Galeano intervino, en términos casi benjaminianos –no se si ha leído las Tesis de 1940- para llamar a la "celebración de los vencidos y no de los vencedores" y al salvamento de algunas de las más antiguas tradiciones del continente, como el modo de vida comunitario. Porque es "de nuestras más antiguas fuentes" de donde América puede sacar sus fuerzas vivas más jóvenes: "El pasado nos habla de cosas que interesan al futuro" (E. Galeano 1981, p.17).

El debate sobre el Quinto Centenario de 1492 atravesó también la iglesia latinoamericana. Los dirigentes conservadores de la Conferencia de Obispos latinoamericanos, en un mensaje de julio de 1984, firmado por su presidente, Antonio Quarracino, y su secretario, Dario Castrillón, toman posición claramente a favor de una celebración incondicional de la Conquista: "La empresa del descubrimiento, la conquista y la colonización de América –por designar esas etapas históricas con las palabras tradicionales- fue obra de un mundo el que el la palabra de cristiandad encerraba aún un contenido real. Los pueblos europeos llegaron a América con una herencia cristiana que era una parte constitutiva de su ser, de forma que la evangelización comenzó sin retraso a partir del momento mismo en que Colón tomó posesión de las nuevas tierras en nombre de los reyes de España. La presencia y la acción de la Iglesia en estas tierras, a lo largo de estos quinientos años, son un ejemplo admirable de abnegación y de perseverancia, que no tienen necesidad de ningún argumento apologético para ser valoradas convenientemente" (La Documentación Católica, 1984, pp. 1076-1078).
Por el contrario, los sectores críticos de la Iglesia, próximos a la teología de la liberación, como Monseñor Leónidas Proaño, "el obispo de los indios" de Ecuador, se identifican con los indígenas del continente que rechazan que el Centenario "sea objeto de festividades pomposas y triunfalistas, como pretenden los gobiernos y las Iglesias de España, Europa y América Latina" (Cultura y fe, 1989, pp. 17-18). Encontramos en estos herederos de Bartolomé de Las Casas una nueva versión de la "dialéctica histórica" en el seno del catolicismo de la que hablaba Benjamin en su reseña de 1929. Este punto de vista crítico será también defendido por los principales teólogos de la liberación como Enrique Dussel, José Oscar Beozzo o Ignacio Ellacuría (asesinado por el ejército de El Salvador en noviembre de 1989). Gustavo Gutierre contribuirá al debate con un libro en honor de Las Casas, Dios o el oro en las Indias (siglo XVI) (Instituto Bartolomé de Las Casas, Lima, Perú, 1989) y un ensayo sobre el Quinto Centenario que toma explícitamente posición contra las celebraciones oficiales, en términos muy cercanos a los de Benjamin: "Hay que tener el coraje de leer los hechos a partir del reverso de la historia. Es ahí donde se juega nuestro sentido de la verdad. (...) La historia escrita a partir del punto de vista del dominador nos ha ocultado por mucho tiempo aspectos importantes de la realidad. Tenemos necesidad de conocer la otra historia que no es otra que la historia del otro, el otro de esta América Latina que sigue teniendo "las venas abiertas" –por utilizar la célebre expresión de E. Galeano –precisamente porque no es reconocido en la plenitud de su dignidad humana" (G. Gutiérrez, 1990, pp. 59-61).

El Comité para el Estudio de la Historia de la Iglesia en América Latina (CEHILA), cuyos principales animadores, como Enrique Dussel, están cercanos al cristianismo de la liberación, también participó en el debate. En una declaración del 12 de octubre de 1989, la CEHILA esbozó una crítica radical del cristianismo de los conquistadores: "Los invasores, para legitimar su orgullosa y autoproclamada superioridad en el mundo, se sirvieron del Dios cristiano transformándolo en símbolo de poder y de opresión. (...). Tal ha sido, pensamos, la idolatría de Occidente". En lugar de conmemorar el descubrimiento, la CEHILA propone celebrar las revueltas contra la colonización, los combates de los aborígenes y de los esclavos afroamericanos, la rebelión de los Tupac Amaru, Lautaro y Zumbi -así como la memoria de quienes, entre los cristianos "escucharon estos gritos de dolor y de protesta, de Bartolomé de Las Casas a Oscar Romero" (CEHILA, 1990, p. 52-54). Considerando estas críticas, los organizadores oficiales de las celebraciones propusieron reemplazar los términos de "descubrimiento" y de "conquista" por una expresión más neutra y de consenso: "El encuentro de dos mundos".

Pero este cambio terminológico no convenció a los contestatarios. Es el caso, por ejemplo, de los movimientos que se reunieron –por iniciativa del MST, el Movimiento de los trabajadores rurales sin tierra de Brasil- en Bogotá en mayo de 1989, en el Encuentro Latinoamericano de Organizaciones Campesinas e Indígenas, con la participación de treinta organizaciones provinientes de 17 países del continente. En sus conclusiones finales los delegados de este encuentro proclamaban: "Los poderosos de hoy nos hablan del Encuentro de Dos Mundos, y, bajo este manto, pretenden hacernos celebrar la usurpación y el genocidio. No, no vamos a celebrarlos, sino que vamos a estimular nuestras luchas para poner fin a los 500 años de opresión y de discriminación y hacer un espacio para la construcción de una sociedad nueva, democrática y respetuosa de la diversidad cultural, fundada en los intereses y las aspiraciones del pueblo. (...) Llamamos a todos los explotados y oprimidos de América a participar en la Campaña de los 500 años de resistencia indígena y popular (...), para recuperar nuestra identidad y nuestro pasado histórico, pues la memoria de los pueblos es una fuente de inspiración permanente para las luchas de emancipación y de liberación" ("500 años de Resistencia Indígena y Popular", 1989).

El Quinto centenario ha suscitado no solo discusiones y polémicas, sino también actos de protesta en los diversos países de lengua hispánica en 1992 y en Brasil en 2000. En México, los zapatistas del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) tenían el proyecto de hacer coincidir su levantamiento con el Quinto Centenario de 1492 pero, por razones de insuficiente preparación militar, atrasaron su acción a enero de 1994. Se limitaron, en 1992, a un acto de reparación simbólica: el derrocamiento, por una multitud de indígenas descendidos de las montañas de Chiapas, de la estatua del conquistador Diego de Mazariaga, en el centro histórico de la ciudad colonial de San Cristóbal de las Casas.

En Brasil, "descubierto" por el navegador portugués Pedro Alvares Cabral en 1500, se asistió también, en 2000, a imponentes celebraciones oficiales, cuyo símbolo era un enorme reloj construido por la cadena de televisión comercial Globo para contar los días y las horas hasta el aniversario. Con humor e irreverencia, dos jóvenes indios hicieron diana con sus arcos y flechas el día D hora H, en este "Reloj de los Vencedores". La foto apareció en todos los diarios brasileños... /1. Sin embargo, este gesto reproduce, mutatis mutandis, aquel del que hablaba Benjamin en su Tesis XVI; se trata de un episodio de la revolución de julio de 1830 que da fe, en su opinión, de una conciencia histórica de la que parece haber desaparecido en Europa toda huella: "Al anochecer del primer día de combate, se vio en varios lugares de París, en el mismo momento y sin acuerdo previo, a gente disparar contra los relojes". Como se ve, política, historia, religión y cultura están inextricablemente tejidos en los enfrentamientos alrededor del Quinto Centenario del "descubrimiento" de las Américas. Pero esto no habría sorprendido a Walter Benjamin...

* Nota del autor: he publicado en mi obra Avertissement d'incendie.
Walter Benjamin. Une lecture des Thèses «Sur le concept d'histoire», Paris, PUF, 2004.
** Nota de Correspondencia de Prensa: Michael Löwy nació en Sao Paulo (Brasil) en 1938, hijo de inmigrantes judíos de Viena, está radicado en Francia desde 1969. Director de investigación en el CNRS y profesor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (París). Sociólogo de la cultura, ha trabajado sobre el marxismo y el romanticismo, sobre la cultura judía en Europa central y sobre la teología de la liberación en América Latina. Medalla de plata del CNRS en 1994. Sus artículos y obras han sido traducidas a 25 lenguas. Entre sus numerosos trabajos se destacan: La teoría de la revolución en el joven Marx (Siglo XXI editores, México), Dialéctica y Revolución (Siglo XXI editores, México), El marxismo en América Latina (Ediciones Era, México y Editora Fundaçao Perseu Abramo, Brasil), El pensamiento del Che Guevara (Siglo XXI editores, México), A guerra dos deuses. Religao e política na América Latina (Editora Vozes, Brasil), Walter Benjamin. Avertissement d'incendie, (PUF, Francia) Franz Kafka, rêveur insoumis (Stock, Francia), y Sociologies et religion II, Approches dissidentes (PUF, Francia).

Bibliografía
«500 años de Resistencia Indigena y Popular», ALAI, n° 121, 1989. Walter Benjamin, Gesammelte Schriften, Frankfurt am Main, Suhrkamp Verlag, 1980, Band III. Walter Benjamin, Œuvres, Paris, Gallimard, 2000, Tome III., traduction de Maurice de Gandillac, revue et corrigée par Rainer Rochlitz et Pierre Rusch. CEHILA, «Declaration de Santo Domingo», in 1492 – 1992. 500 ans d'évangélisation, Comité Episcopal France-Amerique Latine, mars 1990.
Culture et foi, n° 130-131, été 1989. La Documentation catholique, n° 1884, novembre 1984 Eduardo Galeano, «El tigre azul y nuestra tierra prometida», in Nosotros decimos no, Mexico, Siglo XXI, 1991. Gustavo Gutierrez, «Vers la 5ème Centennaire», en 1492-1992. 500 ans d'Evangelisation, 1990. Juan B.Justo, Teoria y Practica de la Historia, 1909, Buenos Aires, Ed. Libera, 1969. José Carlos Mariategui, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, 1928, Lima, Ed. Amauta, 1976. Friedrich Nietzsche, Vom Nutzen und Nachteil der Historie für das Leben, Stuttgasrt, Reclam, 1982.

http://www.alencontre.org



sábado, 17 de agosto de 2013

EL SURREALISMO, LO SOCIAL Y LO EXPLORATORIO, DESAFÍOS PARA EL SIGLO XXI, POR ENRIQUE DE SANTIAGO.





Por Enrique de Santiago
artedeenrique@yahoo.es


Si alguien baja hasta el pozo y quiebra en su memoria
Las imágenes, despeñando la voz, rompiendo el eco
En cada piedra que habla, muévese la pulida superficie
Y el prodigioso cuerpo se levanta liberado de escamas.

Ludwig Zeller



El Surrealismo hoy, se ve enfrentado a nuevos desafíos en este siglo, por una parte está el estado de mantenerse siempre insumisos y alertas ante los cambios o transformaciones sociales que se devienen con la nueva crisis del capitalismo mundial, que en su fase más avanzada denominada neo-liberalismo, ha comenzado a dar signos de debilitamiento. Y en otro frente, repasa sus fundamentos y atisba los nuevos descubrimientos que se suman a su vasto equipaje en el conocimiento de lo maravilloso.

Así en el primer punto, como surrealistas hemos sido participes y testigos, de un momento en que los seres humanos se han tomado las calles para movilizarse y protestar hastiados de las condiciones impuestas por los gobiernos serviles a la burguesía. Estas nuevas manifestaciones en diversos países y continentes, obligan al movimiento surrealista a sumarse y entender, que se pueden desarrollar acontecimientos, de los cuales aún no sabemos en qué tipo de cambios puede concluir. Esta curva ascendente de acontecimientos se ve motivada por la porfía de los gobiernos de mantener sus políticas socio-económicas, las que ya han demostrado su fracaso. ¿Pero qué sociedad pretendemos a futuro? En ese sentido, los surrealistas aspiramos a una de plena libertades, donde el dominio y significado del dinero y los vicios que devienen de la practica egoísta del capitalismo sean suprimidos en su totalidad y es allí donde debemos actuar para instalar nuestra opinión en referencia a estos sensibles temas. Un  mundo donde todas las zanahorias sean nuestras y distribuidas para todos, en un lugar que además esté libre de opresores y sus agentes burócratas como nos decía Franklin Rosemont (1).

Pero el nuevo desafío trae consigo además un cambio de ver el mundo, donde la sociedad cambió para tejer una nueva realidad, caracterizada por la escalada que tuvo la masificación de la cultura del “individuo dedicado al self-service narcisista” (2) Donde el objeto, pierde su significado anterior transformándose en un objeto significante de un algo que  representa al individuo, donde el yo esencial, ya no es lo importante, sino qué, lo que se convierte en lo más relevante es el objeto que poseo. Con mayor razón el individuo medio de hoy no podría distinguir algún tipo de meta-lenguaje dentro de ese mismo objeto. “La belleza será convulsiva o no será” (3), nos manifestaba Breton, a modo de frase premonitoria para mantenerla como tabla de salvación hasta nuestros días, sin pensar que sus dichos anti-cultura de su época, sonarían con mayor fuerza en nuestros tiempos, donde lo poco que quedaba de la antigua relación natural del hombre con lo mágico-surreal, sería contrarrestado con una avalancha de objetos y signos resultantes del positivismo-cartesiano-mercantil, ideología que ha desterrado y ahogado la verdadera libertad del espíritu, calificándola como utopía o “quimera” (4) Así la adoración objetual, como significado de poder, es una idea que está muy enquistada en las sociedades modernas, especialmente en las occidentales, por lo que pensar que la sola crisis política y económica que sufre hoy el capitalismo neo-liberal, traerá consigo de manera inmediata un pronunciamiento de rechazo de la cultura de consumo y un vuelco de las masas hacia lo maravilloso, es meramente ilusorio, pues este cambio requiere de un andar sobre un largo derrotero, el que puede tomar décadas, pero así y todo es preciso comenzarlo y empujar hoy a contribuir con el desplome total de la sociedad capitalista-burguesa.


Pero como dije anteriormente, no sólo la rebelión de las masas por sí sola traerán vientos transformadores profundos, se debe enseñar a mirar y sentir de una nueva forma, haciéndonos la guerrilla interior para parir al hombre nuevo -parafraseando a Matta-. En este sentido, el re-encuentro con lo femenino, debe ser una de las piezas claves para alcanzar esa transformación, como lo citará el mismo Breton: “Llegará el tiempo de hacer valer las ideas de la mujer a expensas de las del hombre, cuyo fracaso se consuma tan estrepitosamente hoy. Con estas palabras en su libro “Arcano 17”, él pone énfasis en aquello que se requiere con urgencia en nuestro presente, como una forma de salvar el mundo y dar un giro al actual estado de cosas. En esta frase hace referencia a lo femenino, presente en el mito de Melusina, en el que se desprende la urgencia de mirar hacia el pasado, específicamente hacia una edad perdida en el tiempo, una era en que la relación del hombre y la mujer obedecía a un estado armónico que era replica de lo sucedía en la naturaleza. Él toma el mito de Melusina consciente de lo que esta representaba para el mundo hermético-mágico-alquímico, pues ella era un personaje mítico, que nos habla de una relación extraviada donde el conocimiento de lo femenino o dicho también de otra manera, de la sabiduría de la diosa, regía las relaciones del ser humano y de éste con la naturaleza. Este estado de cosas fue brutalmente suplantado por la filosofía de los hombres guerreros-solares, muy lejos del pensamiento solidario-participativo, que era conocido antes de las invasiones de las tribus patriarcales venidas de las periferias del orbe. Melusina, cuyo nombre supuestamente vendría de la evolución de la palabra que identificaba a Lugine, la compañera del dios Lug, en la antigua Liguria, (5) representa en el mito a la sociedad gilánica que no logró sobrevivir ante tales invasiones, siendo sus últimas manifestaciones la antigua Creta o el Languedoc gnóstico, al cual también se refiere Nancy Joyce Peters, quien además agrega que es en el Surrealismo, quien “desde sus inicios ha ampliado progresivamente su invitación a las mujeres para que participen en su extraordinaria aventura” (6) Entonces no se podrá configurar una verdadera revolución sin la participación igualitaria de lo femenino.


Entonces ¿Qué sucede que la Luna se separa del Sol? Y ¿cuál es el verdadero significado de esta alegoría mitológica?





La luna rige todo lo femenino en el caso de nuestra especie humana, pero también en todo aquello que tiene vida sobre la tierra, entiéndase animal, vegetal, el reino fungi y ¿por qué no? lo mineral, pues las piedras tienen sus propias ánimas que les dan vida y en mayor medida esta es andrógina. En las montañas, impera además de la vida singular de las piedras, los seres que nuestros pueblos originarios del “Cono Sur” conocían como el “Pillán” (7) o como en la zona austral, donde habitaban los “Hohuen” los cuales también poseen un carácter hermafrodita (8). El escritor francés Malcom du Chazal, sostenía que en su natal Isla Mauricio, antiguos seres de Lemuria, se habían mudado a habitar los montes de la isla y su naturaleza sería femenina-masculina, pues esta condición representaba a las antiguas razas humanas. Estos relatos podemos verlos además en los textos védicos, la mitología griega y en la Biblia (mitos heredados de la antigua Sumer), donde los titanes forman parte de la existencia antigua que poblaba la tierra. Los alquimistas y los herméticos también conocían estas historias y están registradas en numerosos libros sobre lo oculto. Los indios Hopis dicen que estos antepasados andróginos habitan las cavernas profundas, al igual que los mayas que los sitúan en las profundidades de los “cenotes” (9). La condición de estos titanes a lo menos en las primeras edades era de carácter andrógino-hermafrodita, al igual que el mito adámico, el Adam primigenio, que poseía ambas características, pues este estaba en el Uno. (10) Un pasaje del Zohar dice: "Una noche sin día, un día sin noche, no merecen el nombre de Uno" (el Aleph)


El acto de Adán, quien muta la letra M por la N separó el Kether del Malkut, la primera de la décima sephiroth, eso indica que el santo bendito sea, se separó de la Shekinah (la madre creadora), lo masculino y lo femenino, el hombre y la mujer, el sol y la luna.

Entonces es posible que la separación de lo femenino-masculino, se dé sólo en este plano dimensional, el que está acentuado por una cultura patriarcal y que en realidad debemos apuntar a distinguir otra supra-realidad, no realidad, para entendernos y volver a reunirnos en nuestro anterior estado primordial, como lo señala la Tabula Smaragdina.


La surrealidad interminable e inextinguible

Es así entonces, qué cuando los “hopis”, los “mapuches” y todos los pueblos antiguos, los “ligures”, celtas, los indios “senoi” de Mindanao, los vedas y los surrealistas dicen: “que el sueño es la realidad”, es que están hablando del “Ein Soph” no emanado (Kabbalah), y es éste estado onírico el que contiene gran parte de la información de lo oculto. Pues el estado de vigilia es una mínima fracción del todo, pero para acceder al otro plano se debe soñar, es allí donde el yo, es y no-es al mismo tiempo y para ser, se debe no-ser y eso es también mecánica cuántica en su denominada ley de la superposición. Cuando tú ves, determinas una ubicuidad, cuando en realidad eso que ves está en una multi-ubicuidad, por lo tanto lo que sucede, es que el sujeto como observador, es quien en realidad, el que le da un valor espacio-temporal al objeto, al optar por un solo punto, otorgándole una realidad ilusoria.


Cuando surge el universo físico, nace de un punto, más pequeño que cualquier punto medible conocido, por lo tanto todo proviene de la misma materia, una misma unidad, ¿pero desde donde viene tanta materia? y si pensamos en las partículas gemelas, todas serían la misma partícula y el universo un constructo nuestro (como observantes), donde lo que hacemos, es que el otro sea otro, otra persona, un yo otro, un pájaro otro, donde ves tu micro y macro-fisiología como algo tuyo, pero aparentemente no relacionada contigo. Entonces que es este todo ¿una ilusión? ¿El Māyā de los textos védicos? ¿O una proyección holográfica? En este sentido, los objetos que persigue con tanto afán la sociedad occidental, son también ilusorios. Este concepto de lo ilusorio conocido desde los antiguos y arcanos conocimientos herméticos, son los mismos que pregonan desde hace casi un siglo los surrealistas. No es raro entonces el interés nuestro por la antigua alquimia, el tarot, la magia, la mediumnidad o la locura, pues como nos indica el alquimista Eliphas Levi, en los únicos tres estados en que el hombre es capaz de ver la otra realidad es cuando éste está en estado embrionario, cuando sueña profundamente o en el delirio. (11)


En este sentido así como lo hizo la Kabbalah y el hermetismo en su tiempo, hoy la Mecánica Cuántica abre un mundo que es insospechado, donde no hay una proyección para definirlo en cuanto a sus posibilidades, es como dice un científico, pregúntale a un tarro ¿cuál es su estado civil?, el universo es una gran formula de indeterminación, según la teoría homónima de la Física (relación de indeterminación de Heisenberg) Esto implica que las partículas, en sus movimientos, no tienen asociada una trayectoria definida como lo tienen en la física newtoniana. Para entenderlo, las partículas hacen lo que no debiesen hacer, es como que piensan o actúan por si solas.

Cuando el Tao te King habla del conocimiento en el “No-ser”, es porque esto tiene mucho sentido, y eso lo veremos a continuación con los siguientes ejemplos: Existen varios experimentos demostrados, uno de ellos es la prueba de disparos de partículas a través de dos ranuras, para determinar la impresión de éstas en un plano, sucede que el experimento da diferentes resultantes, la primera es al no percibirlo por el ojo humano (dada la velocidad del disparo) y en la segunda al intentar filmarlo con una cámara de ultra-velocidad, lo que da como resultado dos comportamientos distintos. El tema es que el experimento funciona de una manera cuando se observa (se registra con una cámara de vídeo) y de otra manera cuando no se observa, es decir da un resultado esperado y otro no esperado, en la no observada las partículas se alinean según las ranuras paralelas que atraviesan, en la segunda (al filmarlas), tales partículas se extienden aleatoriamente por todo el muro contenedor. ¿Qué pasó ahí? La respuesta es sólo una, todo depende del observador, él es quien determina cual o tal realidad se da como resultado. Este experimento demuestra lo que en física se denomina como "fenómeno de enredo", lo que en la Kabbalah se conoce como la esencia inmedible del Aleph (el Uno). Otro experimento, corresponde a 2 partículas que se separan de un mismo electrón, a una la ubicamos en la tierra y la otra al final del universo y si a la primera le aplicamos un estimulo termoeléctrico, la otra responderá de la misma manera sin ser tocada, parece que estuvieran interconectadas, lo que se conoce como ley de correspondencia de partículas gemelas, o ley de superposición. No me refiero a una proyección, sino que a la superposición de algo sobre la otra parte de ese algo, tú haces un movimiento e influyes sobre tu “uno”. Entonces no debiese decirse que se proyecta, pues no existe un medio proyectivo y ese algo responde de esa forma, pues es el “Uno” igual y distinto del otro, y que esté o no lejos, tampoco es determinante, ya que está interconectado y es a su vez el uno mismo, y es el otro. Cierto que parece difícil de entender, pero para verlo más claro, no es que uno emita una onda, uno escoge la onda o vibración para que se permita estar en esa vibración y no en otra distinta-pero que a su vez es igual- pues cierta vibración me separará de algo, aún cuando simultáneamente me une a ese algo, conocido como la otredad dimensional, pues vivimos varias vidas simultaneas. El observador primario y sin la creencia en este fenómeno sólo puedo usar unos cuantos millones de bits de mi mente, un mínimo porcentaje del potencial total de su capacidad, y no es un tema de limitación fisiológica, es un tema de fe, de creer que es cierto y saber el ¿cómo? 

Esta era la quintaesencia de la cual hablaban los alquimistas y herméticos. De ahí es que la meditación trascendental nos lleva al mismo punto, al igual que lo hace la vía surrealista. Como paradoja, podemos agregar, que lo que hagas en el presente, puede influir en el pasado, esto es posible según las ecuaciones y la mecánica cuántica. Es muy complejo y casi inentendible, pero es así, recuerden que se dice que a la recta la curva el tiempo y aún no sabemos si ese mismo tiempo es probablemente una ilusión, por lo que la misma curvatura de esa recta también lo sería y también lo serían los efectos gravitatorios, esto podría revertir las verdades tal como las conocemos desde la mecánica positivista. Sucede lo mismo cuando imaginábamos el concepto de infinito hacia afuera, pero ahora invito a pensarlo hacia adentro. Es como el mito de los “grandes transparentes” que plantearon tanto Matta y Breton en su momento y que tiene muchas otras referencias similares en la búsqueda antigua del ser humano, como en la alquimia, lo de arriba es como lo de abajo.




El inconsciente se reprime o es reprimido por esta presión social consensuada, es decir, la verdad más larga o la realidad más extensa es acotada por el yo, el ego cristalizado, lo que conocemos como consciencia o dicho de otra forma: lo inmediato en la extensa cartografía del ser. Para romper y destrabar ese freno se debe hacer todo de forma espontánea (escribir, pintar o practicar la deriva) entre más rápido y caótico se realizan estos actos (del caos surgió una realidad y un mundo según el mito) mayor cantidad de nuevas realidades y mundos surgirán de estos ejercicios, en una suerte de regresión-progresión cuántica, pero expresada en una mayor anchura, es decir, el ser va re-conociéndose sin límites, pues a su vez, se convierte en algo más amplio que el yo, pues se viaja en un vehículo de mayor grosor existencial, y el ser se expande de sus límites corpóreos hacia su cuerpo etérico y astral (12). Así abres el espacio y rompes el concepto del tiempo, esto es tu viaje interior, que conecta con lo exterior-interior, es como la espiral logarítmica, donde el borde del giro es lo exterior e interior simultáneamente, lo cual es el camino o un atajo más efectivo para traspasar el tiempo.


Estoy pensando cómo explicar lo que habla la espiral desde ella misma, en términos de lo que sucede más allá de lo simplemente formal, me refiero a su formación virtual, que es informal, es invisible, es lo que llamo la no-materia con su -no-energía adosada a la materia-energía donde una sostiene y da forma a la otra. Sobre este punto tengo tan claro el concepto (pues lo percibo con el ojo surreal) pero se me dificulta expresarlo con palabras (acá trato de acercarme a lo más arcano) y ciertamente sólo se puede explicar con el antiguo lenguaje de los pájaros (13).


Los alquimistas reconocían los cuatro elementos físicos, el fuego, el aire, la tierra y el agua, pero además sabían de la existencia de otro aspecto de estas formas elementales, la cual es la quintaesencia, la que posee el don de la materialidad e inmaterialidad, esta visión, correspondería según la física cuántica a la capacidad vibratoria de la materia, la cual es una mirada de la parte oculta y  más compleja de la realidad que se conjuga con la surrealidad, ya que esta capacidad vibratoria, consiste en que todo lo que es, existe y deja de existir en un permanente estado de existencia y no-existencia, entonces la pregunta es ¿dónde va la materia cuando no está presente? Esto representa nuevos desafíos en esta búsqueda incesante del verdadero conocimiento, donde se aportan nuevos datos en estos temas de estudio, en busca de la verdad de la existencia o no-existencia, donde también asoman nuevas formas de micro-materia, pues ya no es el átomo la forma más pequeña conocida, si no que en último tiempo se ha sumado el descubrimiento del quark o los leptones como las formas más ínfimas de la materia (a futuro seguramente otra nano-forma será descubierta). Hoy además sabemos de bolsones o gusanos de tiempo, o la presencia de atajos temporales, ubicados en conectores transversales en forma lineal y a la vez extendida de la realidad del tiempo. Otro tema es el de la realidad holográfica de los universos, y digo universos, pues hablo de varios, ya que de alguna manera debe haber otro algo que soporta a los universos físicos, y estos a su vez deben tener sus propios soportes, o en su consecuencia, cada universo parece que se suspende en un no-universo, el cual quizás posee una suerte de sostenes des-dimensiónales que lo soportan a manera de que el todo es un ente dialéctico y dinámico, donde la materia convive en proporción con la no-materia. Cuando dije que el universo surge de un punto, me pregunto en ¿qué había atrás de ese punto? ¿Otro universo expandido que se contrajo?, dejando así un lugar vacío para que el siguiente big-bang tome el habitáculo dejado por el universo saliente.


Y es en esta sucesión de universos de realidad y no-realidad, donde encontramos nuestra conocida surrealidad, la misma que plantea el “chamán” en su viaje astral al mundo superior, medio e inferior, o como la que indicaba Matta, al referirse a sus obras: “Llamo morfologías psicológicas a las transformaciones en la absorción y emisión de las energías en el objeto desde su aspecto inicial hasta su forma final en el medio geodésico psicológico” (14)


La materia, los objetos y los fenómenos medibles, cada uno de estos tendría entonces un aspecto particular o propio que los distingue, esto según nosotros “sujetos observadores”, en donde de manera consensuada al ser parte fragmentada del “Uno”, tendríamos una visión muy parcial de la realidad, la que se vería tal cual es (en su forma amplia e infinita) al romper las ataduras psicológicas. Este desprendimiento del mundo conocido, sería posible sólo a partir de los tres estados citados anteriormente por el alquimista. Sumemos a lo anterior otro dato, como es la frase alquímica que dice qué nuestra piedra está compuesta de cuerpo, de alma y espíritu (15). En ese aspecto los surrealistas sabemos que existe una frontera entre la gnosis de la realidad y la surrealidad, y que esa línea se va tornando movible en la medida que vamos adentrándonos cada vez más en nuestra navegación exploratoria, por lo que esa surrealidad pasa a conformar la nueva realidad, incluso si esta anteriormente era invisible, ya qué al percibirla o hacerla visible, se descubre el mecanismo para ver aquello que permanecía no-visible. Así el horizonte donde no hay límites, se expande para nosotros, lo que constituye una atractiva invitación para nuestros ávidos espíritus surrealistas. Ahora queda seguir explorando para adentrarse en los nuevos piélagos de lo maravilloso, donde un vellocino aguarda a cada “argonauta transparente” de esta travesía, una muy similar a la de un viejo navegante que decía: “Un navío acababa de izar todas sus velas para alejarse de este sitio” (16)


Enrique De Santiago.



Texto publicado en la siguiente revista vía este link:

viernes, 5 de julio de 2013

POEMA; "EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LA LOCURA" Y COLLAGE QUE LO ACOMPAÑA POR LUDWIG ZELLER.


                                                   A Jerómino Bosch


Se equivocó Jerónimo al pintar. Erraron los Doctores
Puesto un embudo sobre sus cabezas. No se extrae
Locura de una piedra, ni aquesta del cerebro
Que se deshace en dos bajo las pinzas.
Partida ya, la monda calavera se sonríe.

Es un carbón ardiendo en lo invisible, una daga clavada
Sobre el pecho, directo al corazón. Un enjambre
De agujas subiendo por el sexo, esa flor de placer
Que nos muestra este mundo al revés, y lo hace trizas.

Alguien tiene una biblia con un panal de avispas rondando
En la cabeza y puede Bosch decir: ¡así va el mundo!
Somos sólo diabólicos insectos, una huella de polvo
A la espera del viento que nos lleve. Esa sed
Del delirio, los aguzados filos de un cuchillo.


Ludwig Zeller

  



                                 "Alas contra el viento"
                                  Collage
                                  2008
                                  57 x 38 cm.

POEMA; "HAY UN ERROR AL FONDO DE ESE VASO" Y COLLAGE QUE LO ACOMPAÑA POR LUDWIG ZELLER.


Desde el fondo del vaso, alguien me llama a gritos
Que han cubierto mis noches de salmuera, donde siento
Pasar la cabalgata
                         ¿En dónde están sus rostros? Sólo mascaras
Fijas en la crueldad, ese amor al revés, ese embudo del odio
Y el silencio.
                                     
                      Esto escribieron sobre Sedequías, Reyes 2, versículo 25.

Abierta ya una brecha sobre el muro, huyeron todos
A la noche sorda y los cogieron los esbirros
Y pronunciaron contra el rey sentencia:
Degollaron sus hijos para que él lo viera y la cuchara
Amarga fue acercada a su boca con vinagre;
Con carbones ardientes lo cegaron, le sacaron los ojos
Y atado a las cadenas lo llevaron”
¿Para qué preguntar? ¡Babilonia está hoy en cualquier parte!

                      En el fondo del vaso, escucho a veces
Que alguien solloza, que unas manos recorren esas paredes frías.
Yo entre las plumas de mi almohada sueño que la crueldad
No existe.
                       Que su raíz demente está ya seca.
                                                             Sus filos en el aire.


 Ludwig  Zeller



                  ¿Por qué mataron al dodo?
                   Collage
                   2007
                   29 x 38 cm.